Comenzamos bien el año. En la primera semana del 2017 terminé de leer dos libros  de cuentos y una novela gráfica. Vi la primera y segunda temporada de Lovestick, serie cómica romántica inglesa producida por Netflix, y llevo la mitad de capítulos de Merli, una joyita catalana que me atrapó desde los primeros minutos debido a su trama y como ésta juega con la filosofía. En cuestión de cine, la verdad, no he visto ni una película, sin embargo, ya tengo la selección de películas para el maratón de fin de semana.

En fin, regresando al tema, hoy quiero hablarles de los tres libros que leí.

  1. El libro de la imaginación, de Edmundo Valadés. Libro fundamental para los que pretendemos escribir y para los que amamos la literatura fantástica. En conclusión, el libro perfecto para mí. En esta antología, Valadés reúne minificciones y extractos de novelas y cuentos, que se leen como microcuentos, de todo el mundo. Desde mitos hindúes, chinos o griegos hasta minificciones del propio autor y de otros escritores como Julio Cortázar o García Márquez. Un libro que se lee de una sentada y que cada texto es un deleite fugaz que uno puede leer y releer sin hartarse. Después de terminar este libro me dieron ganas de conseguir todas las revistas El Cuento. Quizá sea mi meta primordial de este año.dsc03685
  2. El País de Octubre, de Ray Bradbury. Este libro reúne los primeros cuentos que escribió Bradbury y que publicó bajo el nombre Dark Carnival para la mítica editorial Arkham House. En total son 19 cuentos en donde el horror y el suspenso se fusionan en una tuene línea entre el costumbrismo y lo fantástico. Seres de otras dimensiones, maridos hartos de sus esposas, fantasmas del pasado, asesinos enanos o vampiros inadaptados son algunos de los personajes que desfilan en este carnaval oscuro y que, gracias a la poética de Bradbury, se vuelven entrañables. Sin duda, Ray Bradbury es mi cuentista preferido y este libro ocupa, desde ahora, un lugar especial en mi bagaje de lecturas.dsc03684
  3. Superman: The Man of Steel, de John Byrne. La década de los 80’s representó el segundo auge para el cómic de súper héroes americano. Después de varios años de estancamiento creativo y costumbrismo moral, que tanto daño le hace a la ficción, llegaron plumas valiosas para el medio. Siendo Alan Moore y Frank Miller los máximos representantes, el trabajo que hizo John Byrne es más que comparable al de sus colegas. En The Man of Steel, Byrne recreó el mito de Superman dándole el toque humano que tanto le faltaba al súper héroe más poderoso de la tierra. Superman o Clark siente: se enamora, tiene celos y también miedo. No es el ser todo poderoso. Es más humano que acero; de ahí, supongo, el título. En seis números, Byrne reescribió el origen de Superman respetando la atmósfera fantástica del pulp y dotándolo de un trasfondo político y moral. Y todo en viñetas en donde la acción queda en un segundo término para darle paso al guion y, sobre todo, al argumento. Obra imprescindible para los amantes del cómic.dsc03682

 

¡Buenas lecturas!

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