anillos

No sé si 2016 fue mi gran año. Lo que sí sé es que sucedieron dos cosas que, sin duda, hicieron grande mi vida. Primero, mi negocio incrementó de manera satisfactoria, al menos para mí. Claro, todo se debió al trabajo y la consistencia que, para serles sinceros, resultó muy pesado. Sin embargo, valió la pena cada hora de desvelo, cada peso invertido y cada bilis derramada por clientes o proveedores. Segundo, y más importante, después de seis años de vivir en unión libre me casé con el amor de mi vida.

Por otra parte, 2016 no resultó un buen año para mi vida académica. Aún no me título de mi carrera de Ciencias de la Comunicación –es más ni he empezado la tesis– y reprobé un semestre en filosofía; por invertir el tiempo en el negocio y en cada preparativo de la boda. En cuestión de lo espiritual y lo físico no puedo quejarme. A pesar del trabajo y el estudio trato de darme tiempo para mis lecturas gozosas y para ver películas y series; la educación está primero. Sin lectura y sin cine mi vida se viene abajo. ¿Ejercicio, comer sano, fumar y beber menos? Bueno, ahí la llevamos…

Podría seguir contándoles lo bueno y lo malo que me ocurrió este año. O peor aún, hacerles las listas de mis mejores lecturas, películas o series. O ya para rematar el límite de lo pretencioso y lo aburrido, escribir y remarcar mis “propósitos” para este 2017. Uhm… ¿Saben? Cuando uno llega a los 27 años –sí, este año cumplo 27–, esto de los propósitos se torna más serio.

En fin, mi único propósito para este año, que pinta de la chingada al menos aquí en México, será cumplir en mayor medida las metas que me establezca. No sé si este año me titule pero trabajaré en ello. Quizá no publique mi primer libro, pero seguiré con la racha de escribir una página al día ya sea de un cuento, un ensayo o una entrada para este blog. Sacar un promedio de diez este semestre en filosofía suena complicado, pero con esmero podré acreditar las materias que reprobé el año pasado. Sé que no dejaré de comprar libros, cómics, mangas y películas, pero limitaré mi dinero en las lecturas y películas esenciales; debemos terminar de pagar la casa y remodelarla. Eso sí, y esto es inapelable, en el negocio, en el matrimonio y en mi educación, la disciplina, el orden y el trabajo deben superarse.

¿Metas, propósitos o palabras de un año más? Sí. ¿Y les cuento algo? Escribirlos y pensar que en pocos días cumpliré 27 años me alienta a continuar los días con una sonrisa y un objetivo siempre presente. ¡Feliz Año Nuevo!

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