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El género de horror, ya sea en literatura o en cine, posee muchas vertientes: desde la novela negra –género queconsidero parte del terror− hasta el gore, pasando por el horror fantástico, el cósmico o el meramente psicológico. No obstante, de todo este catálogo de subgéneros, el  más conocido y quizá el más popular sea, sin lugar a dudas, el Slasher.   ¿Pero, qué hace tan famoso y particular este subgénero del horror? Posiblemente, la sangre y el morbo.

Esta vertiente del terror, nacida en Estados Unidos en la década de los 70 y con Michael_Myersgran auge en los 80, se define por poseer características y elementos muy particulares.  En primer lugar, el antagonista, que a lo largo del filme se convierte poco a poco en el protagonista, es un psicópata cuyo único objetivo es acabar, de una manera no tan  ortodoxa, con todo el reparto de la producción. En segundo lugar, las víctimas, o corderos, suelen ser jóvenes adolescentes que rompen con las reglas morales establecidas: hippis, chicos rebeldes, mujeres sexualmente liberadas, etc. A todo esto se suma un sinfín de litros de sangre, todo un variopinto de matanzas, a veces irreales, y un guion que recae en los efectos especiales y en la creatividad de presentarnos las diversas muertes de los personajes.

Lo divertido del género es el psicópata, protagonista por antonomasia. El monstruo, por así llamarlo, más que generarnos una empatía nos genera miedo y al mismo tiempo un deseo enfermizo de acabar con él, a pesar de que tarde o temprano terminamos amándolo. Este asesino toma el papel de juez divino, pues en él recae la tarea de terminar con la maldad que afecta a la moral. Por algo, este ser se nos presenta indestructible y sus primeras víctimas son los menos portados. Lo pueden acuchillar, disparar o mutilar y siempre, de alguna u otra manera, seguirá vivo. Hay que señalar que este monstruo que representa a la maldad absoluta es, por lo general, una víctima más de la sociedad: hijo de familia disfuncional, víctima de bullyng en la infancia, etc, por lo tanto, en un segundo plano, su comportamiento psicópata se comprende y para algunos es aceptado…

Going to pieces. The rise and fall the slasher film (2006), de Albert Bell,going-to-pieces-the-rise-and-fall-of-the-slasher-film-20070511034140252-000 Rachel Belofsky y Michael Derek, es un documental que nos brinda un recuento del subgénero Slasher por medio de entrevistas a directores y personajes que dieron vida a este tipo de cine, así como de comentarios de críticos y videoclips que contextualizan las obras.

El acierto del documental son las entrevistas a John Carpenter, director de Halloween (1978); Cunningham, Viernes 13 (1980); Wes Craven, Pesadilla en la calle Elm (1984), así como de Rob Zombie, House of 1000 Corpses (2003); Tom Savini, genio que dio vida a muchos efectos especiales de películas de horror de los 80 (El amanecer de los muertos (1978), Viernes 13, Creepshow (1982), por mencionar algunas), entre otros directores, cuyasobras no alcanzaron la fama, pero ahora son de culto, además de actores y especialistas en el género. Las charlas con estos directos nos adentran al origen de sus películas y nos presentan su propia perspectiva del género Slasher, además de platicarnos las dificultades que tuvieron que atravesar para mostrarnos un material que renovaría la manera de ver el cine de horror.

going-to-pieces-the-rise-and-fall-of-the-slasher-film-20070511034139346-000El documental es entretenido, sin embargo, no aporta mucha información nueva  para los grandes conocedores del género. De hecho, si eres fan del Slasher puede que te lleves una gran decepción −cosa que confiezo a mí me pasó− pues los creadores de Going to pieces no  tomaron en cuenta a Tobe Hooper, verdadero creador del género con The Texas Chain Saw Massacre (1974). Es más, en todo el documental apenas si se menciona la película, y ni qué decir de Leatherface. Este error a mi parecer, le resta credibilidad y documentación a la investigación.

Going to pieces podría servir como presentación al cine Slasher. No obstante, la exclusión de Tobe Hooper dentro de la plantilla de directores que dieron vida al subgénero le resta un valor muy importantey significativo al género. Por otra parte, la agilidad de la narración, sumado con las charlas interesantes de otros directores y personajes son los aciertos que quizá le den a este documental un espacio en mi Filmoteca del aficionado del terror.

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